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    • 01 SEP 16
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    Lesiones mas frecuentes en natación

    Lesiones mas frecuentes en natación

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    La natación es un deporte en el que existen mínimos traumatismos por contacto físico como consecuencia del desarrollo de la actividad. Sin embargo, existen lesiones de otra naturaleza: las más frecuentes son las debidas al «síndrome de sobreuso», que se dan cuando un gesto se repite muchas veces en el tiempo. El nadador realiza el mismo gesto en cada entrenamiento y durante muchos años. Para recorrer 25 metros, un nadador necesita dar 15 brazadas (8 ciclos) aproximadamente con cada brazo y a un nivel de élite o alto rendimiento, el volumen diario de entrenamiento oscila entre 7 y 10 km. Por lo tanto se repetiría el gesto más de 6.000 veces cada día de entrenamiento (6 días a la semana durante una temporada de 16 a 20 semanas). Ello va a provocar irremediablemente un exceso de uso en las articulaciones, donde generalmente la más castigada es el hombro.

    Concretamente entre los nadadores, las lesiones graves son poco frecuentes, en comparación con otros deportes. Sin embargo, las lesiones del hombro son bastante comunes y pueden llegar a limitar el desarrollo de su carrera deportiva.

    Con estos datos, resulta fácil comprender que en la natación de competición el dolor de hombro sea el problema más común, seguido de problemas en la columna cervical, musculatura del cuello y columna dorsolumbar, y finalmente rodillas, caderas y tobillos, dependiendo sobretodo del estilo en que se nada y del gesto técnico del deportista.Las lesiones potenciales más características son:

    • Epicondilitis en el codo en “mariposa”.
    • Patologia lumbar (espondilosis) en “mariposa” y “braza”.
    • Subluxación del hombro en “espalda”.
    • Dolor femoropatelar (rodilla) en “braza”.
    • Tenosinovitis de los extensores del pie, en “crol” y “espalda”.
    • Síndrome del hombro doloroso en “crol” y “mariposa”

    A la lesión de «síndrome de hombro doloroso» también se le conoce como «hombro del nadador» y dentro de esta denominación se incluyen una serie de lesiones, tales como la artritis acromioclavicular, la inestabilidad glenohumeral multidireccional y la patología por comprensión del manguito de los rotadores, que es la más frecuente e importante en natación.

    La incidencia del dolor de hombro en nadadores de competición ha sido cifrada recientemente en el 38 % mientras que la prevalencia se ha situado entre el 10%y el 35%. Entre el 50 y el 60% de las lesiones del nadador son en el hombro.

    El síndrome de impingement se produce cuando el tendón supraespinoso se encuentra comprometido en su deslizamiento bajo el acromion y el arco coracoacromial. Este síndrome puede ser de carácter primario cuando es el propio tendón o un osteofito acromial el que compromete ese deslizamiento o por el contrario, de carácter secundario o funcional cuando la escápula se encuentra desestabilizada por una posición de anteriorización y descenso.

    En la natación sincronizada las lesiones se dan también por la repetición de gestos, especialmente en entrenamiento excesivo, mal calentamiento o enfriamiento, edades infantiles, mala técnica ejecución,… Aquí aparecen además de las tendinitis otros tipos de patologías como las periostitis (inflamación de la cápsula que envuelve los huesos) o entesitis de tracción (dolor en la inserción del tendón en el hueso), esta última más propia de esqueletos inmaduros en crecimiento.

    Antes de terminar recordar que el dolor lumbar del nadador puede ser debido a un incorrecto giro en la pared (o viraje) cuando existe una musculatura débil en pared abdominal.

    Las 10 principales recomendaciones para evitar lesiones en natación son:

    1. Consultar con profesionales ante el inicio de molestias (no esperar que estén demasiado evolucionadas),

    2. Alternar varios estilos dentro de la natación,

    3. Alternar la natación con otros deportes,

    4. Distribuir las cargas de trabajo (adaptación progresiva a lo largo de la temporada),

    5. Consultar con profesionales si existen contraindicaciones para la práctica de estilos concretos,

    6. Si es el deporte habitual disponer de un entrenador personal,

    7. Darse periodos de descanso para recuperarse (planificados a lo largo de una temporada),

    8. Realizar fortalecimiento central y ejercicios de entrenamiento cruzado como parte de las rutinas tanto al inicio como durante la temporada,

    9. Calentar y enfriar (estiramientos) fuera del agua como pauta habitual en cada entrenamiento,

    10. Trabajar la técnica correcta durante toda la temporada (es uno de los pilares esenciales para evitar lesiones).

     

    Acabaremos con un dato acorde con estas fechas. Ser olímpico está reservado para pocos, pero pasa necesariamente por superar las 10.000 horas de entrenamiento personalizado.

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